Lo primero que hicimos con Brenda cuando llegamos a Europa
y a la primera ciudad de nuestro viaje, Madrid, fue visitar el Museo del Prado.
Hacía tiempo que soñaba con entrar a ese
museo que alberga una gigantesca colección de obras excepcionales, geniales, de
los artistas más importantes de todos los tiempos.
Se encuentra cerca del
hotel donde estábamos. Caminamos la fresca mañana de enero con lágrimas de frio
y de emoción hacia la plaza de Neptuno.
Llegamos y no hicimos mucha cola. Entramos
enseguida, y en nuestra
inexperiencia (era el primer museo
europeo que visitábamos), no rentamos la audioguia. En su lugar, compramos la guía
que ofrecen. No se trata de un folletito. No. Es un hermoso libro para
leerlo detenidamente y tenerlo como libro de consulta y relectura cada vez que
queramos admirar las obras y releer los datos más importantes.
El museo es bellísimo. Por supuesto la
masterpiece más importante es Las Meninas
o La familia de Felipe IV, del Genio Diego Velázquez. Esta obra me ha gustado y fascinado ( ¡a quién
no?!) desde que la veía reproducida en
los libros de historia del secundario. Siempre quise visitarlo y
estar allí era un sueño cumplido.
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| Las Meninas - Diego Velazquez - Óleo sobre lienzo - 318 cm x 276 cm |
Alli se expone la pintura española de 8
siglos, con obras de Velázquez, Goya, Ribera, Zurbarán, El Greco, Murillo. Las
obras proceden de las colecciones reales y de los fondos del museo nacional de
escultura y pintura que se cerró en 1872.
Por las diferentes salas, uno se encuentra con la pintura romántica
medieval, de los siglos XII al XV, que fueron ingresando al museo a partir de
1912 y su interés creció a partir de 1945. Ermitas y murales pueblan las salas
románticas. La pintura hispanoflamenca, con su acentuación del dramatismo, esas telas
ricas y quebradas y un marcado detallismo, representada por Fernando Gallego,
La piedad, 1470.
También se encuentran las obras
pertenecientes a la transición a la pintura gótica influenciadas por las escuelas
italianas y francesas y el arte mudéjar (Retablo de San Cristóbal).
Las obras del renacimiento español, que fue
breve y se trata de un renacimiento manierista (Pedro Machuca, “El
descendimiento de la Cruz”, 1520; Juan de Juanes “La ultima cena”, 1562)
Y por supuesto las obras fascinantes de los
grandes maestros: El Greco, que dio forma a su arte viajando por Italia y ni en
España ni Italia logró reconocimiento que luego lograría con sus retratos. Entre
tantas obras magníficas, destaco “El caballero con la mano en el pecho” (1580).
Las obras de Goya: Los fusilamientos del 3 de mayo en
la montaña del Príncipe Pío de Madrid, uno de los más altos logros de la
pintura y considerado uno de los cuadros de temática histórica más dramáticos
de toda la historia del arte. Las majas, la desnuda y la vestida (cuyas
historias y detalles dejaré para otra entrada) que aparecen en la novela “Maya”
de Jostein Gaardner, y que lei hace un tiempo y estar frente a esa obra, era
recordar un poco también a los entrañables personajes de la novela. La colección de Goya es sublime, y destaco sus pinturas negras, como la inolvidable Saturno devorando a uno de sus hijos.
Y claro…Velazquez. Corazón del museo. La colección del
artista ha sido ordenada en su totalidad siguiendo un criterio cronológico y
temático. En la sala principal reina Las Meninas. Tambien están alli 'El
retrato real', y en la sala contigua Las hilanderas. La mayor colección de obras de Velázquez,
de la que se enorgullece este museo impresionante, esta distribuida en seis
salas.
Lejos se está con todo esto de acabar de disfrutar lo que ofrece el museo, esto es
solo el comienzo. Todavia queda ver las obras de El Bosco ( El Jardin de las Delicias, La mesa de los pecados capitales), Durero, Tiziano, Rubens,
Tintoretto, van Dick, y muchos más, además de las esculturas, dibujos y estampas.
Lo recorrimos todo y me detuve unos quince minutos o
más frente a Las Meninas. Y después durante el paseo, también volvimos a
contemplarla un par de veces más. Es irresistible. La complicidad que logró el
genial Velázquez es cautivante.
El Prado, demás esta decirlo ya, es una visita
imperdible. Por supuesto, nos fuimos con muchas ganas de regresar.
La página del museo es
www.museodelprado.es

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