26 de junio de 2012

Una visita al museo del Prado


Lo primero que hicimos con Brenda cuando llegamos a Europa y a la primera ciudad de nuestro viaje, Madrid, fue visitar el Museo del Prado.
Hacía tiempo que soñaba con entrar a ese museo que alberga una gigantesca colección de obras excepcionales, geniales, de los artistas más importantes de todos los tiempos.
Se encuentra cerca del hotel donde estábamos. Caminamos la fresca mañana de enero con lágrimas de frio y de emoción hacia la plaza de Neptuno.
Llegamos y no hicimos mucha cola. Entramos enseguida, y en  nuestra inexperiencia  (era el primer museo europeo que visitábamos), no rentamos la audioguia. En su lugar, compramos la guía que ofrecen. No se trata de un folletito. No. Es un hermoso libro para leerlo detenidamente y tenerlo como libro de consulta y relectura cada vez que queramos admirar las obras y releer los datos más  importantes.
El museo es bellísimo. Por supuesto la masterpiece más importante es Las Meninas o La familia de Felipe IV, del Genio Diego Velázquez.  Esta obra me ha gustado y fascinado ( ¡a quién no?!) desde que la veía reproducida en  los libros de historia del secundario. Siempre quise visitarlo y estar allí era un sueño cumplido.
Las Meninas - Diego Velazquez - Óleo sobre lienzo - 318 cm x 276 cm

Alli se expone la pintura española de 8 siglos, con obras de Velázquez, Goya, Ribera, Zurbarán, El Greco, Murillo. Las obras proceden de las colecciones reales y de los fondos del museo nacional de escultura y pintura que se cerró en 1872.
Por las diferentes salas,  uno se encuentra con la pintura romántica medieval, de los siglos XII al XV, que fueron ingresando al museo a partir de 1912 y su interés creció a partir de 1945. Ermitas y murales pueblan las salas románticas.  La pintura hispanoflamenca,  con su acentuación del dramatismo, esas telas ricas y quebradas y un marcado detallismo, representada por Fernando Gallego, La piedad, 1470.
También se encuentran las obras pertenecientes a la transición a la pintura gótica influenciadas por las escuelas italianas y francesas y el arte mudéjar (Retablo de San Cristóbal).
Las obras del renacimiento español, que fue breve y se trata de un renacimiento manierista (Pedro Machuca, “El descendimiento de la Cruz”, 1520; Juan de Juanes “La  ultima cena”, 1562)
Y por supuesto las obras fascinantes de los grandes maestros: El Greco, que dio forma a su arte viajando por Italia y ni en España ni Italia logró reconocimiento que luego lograría con sus retratos. Entre tantas obras magníficas, destaco “El caballero con la mano en el pecho” (1580).
Las obras de Goya: Los fusilamientos del 3 de mayo en la montaña del Príncipe Pío de Madrid, uno de los más altos logros de la pintura y considerado uno de los cuadros de temática histórica más dramáticos de toda la historia del arte. Las majas, la desnuda y la vestida (cuyas historias y detalles dejaré para otra entrada) que aparecen en la novela “Maya” de Jostein Gaardner, y que lei hace un tiempo y estar frente a esa obra, era recordar un poco también a los entrañables personajes de la novela. La colección de Goya es sublime, y destaco sus pinturas negras, como la inolvidable Saturno devorando a uno de sus hijos.
Y claro…Velazquez. Corazón del museo. La colección del artista ha sido ordenada en su totalidad siguiendo un criterio cronológico y temático. En la sala principal reina Las Meninas. Tambien están alli 'El retrato real', y en la sala contigua Las hilanderas. La mayor colección de obras de Velázquez, de la que se enorgullece este museo impresionante, esta distribuida en seis salas.
Lejos se está con todo esto de acabar de disfrutar lo que ofrece el museo, esto es solo el comienzo. Todavia queda ver las obras de El Bosco ( El Jardin de las Delicias, La mesa de los pecados capitales), Durero, Tiziano, Rubens, Tintoretto, van Dick, y muchos más, además de las esculturas, dibujos y estampas.
Lo recorrimos todo y me detuve unos quince minutos o más frente a Las Meninas. Y después durante el paseo, también volvimos a contemplarla un par de veces más. Es irresistible. La complicidad que logró el genial Velázquez es cautivante.
El Prado, demás esta decirlo ya, es una visita imperdible. Por supuesto, nos fuimos con muchas ganas de regresar.

La página del museo es
www.museodelprado.es


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