Siempre solos con el maldito dolor
siempre tan uno, tan yo, tan mi
siempre yo aquí dentro
siempre él allí, mintiéndonos
a través de las palabras
engañando a las sombras
con letras de luz,
engañándonos que somos
nosotros, ellos, los de acá
pero cuando las astillas de la vida
se clavan en la garganta
volvemos a ser tan yo, tan mi, tan solo
tan solos, tan quietos, tan yo.