En mi calle
hay dos hombres
tendidos al
frío
con sendos
perros y sus alientos
como abrigo.
Un policía los
mira
y una señora
con tino
se pregunta
por la vida
por la
muerte, por el frío.
En mi calle hay tendidos
dos hombres
al frío
y una
bufanda de escarcha
es su único
abrigo.
De vereda a vereda
pasa sonriendo el hastío
ya lo he visto tantas veces
que siento que está dentro mío.
Entre la gente agoniza,
en mil partes esparcido
entre el frío y el hielo,
un animal sin latidos.
en mil partes esparcido
entre el frío y el hielo,
un animal sin latidos.
En mi calle la muerte
ronda todos los caminos
mientras siguen tendidos
dos hombres al frío.