25 de abril de 2015

Matar

Matar a un hombre

Acabo de matar a un hombre
o algo así
El iba por la vereda
yo cruzando la calle
El contaminando el aire
con sus desechos pulmonares.
con su aire superior.
Cruzaba nazis miradas
escupiendo por sus ojos
a todo diferente a él.
A una mujer pequeña,
le dio un puntapié.
Y con el largo atuendo del privilegio,
que otros tejieron por él,
tropecé.
Me cocinó los nervios
su prisa hacia la nada,
a su escritorio
su sillón de cadáveres.
A cada paso nos robaba,
vida, tiempo, salud,
vertiendo al río su decrepitud.
Me miró desde arriba
subido a escalones
blancos de soberbia
Volvieron a escupir sus ojos grises
Y clavé en su pecho
cuatro puñaladas
salvando vidas,
siendo un héroe,
cuatro rojos flechazos,
certeras palabras de dignidad

a su corazón de dinero.

Inundación

¿Quién buscará ahora los cadáveres
entre el lodo y la desidia?
¿Quién cortará con un rayo
la negra madrugada, apurando el día?

Yo los veo entre los escombros
a los fantasmas que recitan
un mantra penoso que se extiende
entre las sierras chiquitas.

el lomo marrón del río
venía del monte arrasado
cargaba muertos y hogares
en ciega venganza despeñando.

Por allá pasan árboles trozados
en la furiosa lengua de barro
y los hijos lloran en los techos
junto a padres sin abrazo.