28 de abril de 2011

Pueblo

Lejano pueblito colmado de verdes
te dejo un milagro para que lo encuentres
tras el bruno silencio que hoy me acompaña,
me espera azul remanso tras la montaña.

Soy un ave solitaria alzando el vuelo,
quebrando el adiós en la siesta del pueblo
ayer jugando corría en tus veredas,
ahora parto triste, buscando quimera.

Polvo y cenizas de la tarde en ruinas,
y un clamor desde la llanura ambarina.
Las estrellas saben del amor perdido,
el humo dibuja su nombre escondido.

Adiós pueblito, un tren se marcha llorando
su lágrima gris por la que sigo amando.
No encuentro consuelo en ninguna parte,
voy muriendo triste como la tarde.

Lejano pueblito colmado de verdes
te dejo un milagro para que lo encuentres
si pide algún día volverme a mirar
que alguien le diga que dejé un jamás.


10 de abril de 2011

Negras Cajas


El viento desenreda la noche entre mis ojos
la luna escapa, impía figura
por los cerros lejanos
y tus ojos sagrados
me arrebatan la triste y segura
escafandra en la que guardo mis despojos.

Allá, la blanca arpía se ríe de mi alma
que se seca de tanta
desdicha y decepción
y una lágrima en canción
asoma entre las lejanas
mortajas que adormecen las palabras.

Las etéreas penas dolientes
ruedan cuesta abajo
acercando esta distancia
y me invade la fragancia
desde los montes, colgajos
de tu ser, testigos de mis sueños murientes.

Las acomodo en tristes negras cajas
las veo mojadas, borrosas
y desaparecen de pronto
mueren, se caen muy hondo
en negras aguas pantanosas
y de mis ojos, de mis ojos, navajas.

     Güije
Mayo de 2008

9 de abril de 2011

Ciudad sagrada

Ciudad sagrada

La ciudad sagrada
está aferrada a los cerros
que besan el cielo;
como una lengua extemporánea
se abre paso en el vale heroico.
Los mártires han pintado
esta tierra
con lucha indeleble
inviolable, insoslayable.
Los muros milenarios
se alejan valle adentro,
como buscándolos a ellos,
los dueños de estas tierras,
los empujados por la infamia,
la violencia, la conquista
y la voracidad invasora.
La justicia irrenunciable
aúlla y crepita en el monte
blandiendo las armas ancestrales
contra las reinventadas
y remaquilladas
mismas miserias de los hombres.
En la ciudad sagrada
se respira el dolor de mis ancestros
y se oye un latido
de dignidad.
Antes, mucho tiempo atrás,
cuando la tierra era fértil
y el hombre era un fruto más de ella,
la oscuridad vino de lejos.
Mucho después, los miserables
que quieren apagar  las luces infinitas
no son otros que mercenarios compatriotas.
La herencia es inmaculada
la luz, inextinguible
la lucha, intransigente
como el tiempo.

Entre el polvo y el silencio
del monte y la siesta
desando los pasos
por pesados senderos de historia.
Güije

1 de abril de 2011

La desolación

Miedo
En la noche infinita
atrocidad vítrea
enfermando la carne,
engendrada
de la angustia constante;
late la música negra de gritos
y llantos sangrantes
aullidos quebrados
inundando las tinieblas
y enferma la niebla
oscura por lares desolados,
vanos gritos de socorro
vuelan por sordo viento
los muertos despiertos,
las arpías en corro.
Un eco lastimero
resbala por las vísceras
y carroñeros enteros
por trozos descompuestos
y dentro de tu cuerpo
infectando el vacío
despaciosas rojas aguas
putrefactas del río.
De ausencia y de nada
tu cuerpo completo,
de hedor y cieno
tus dolores abiertos,
sobre brasas eternas
tus pasos inciertos,
profundas llagas
tus amores desiertos.