Lejano pueblito colmado de verdes
te dejo un milagro para que lo encuentres
tras el bruno silencio que hoy me acompaña,
me espera azul remanso tras la montaña.
Soy un ave solitaria alzando el vuelo,
quebrando el adiós en la siesta del pueblo
ayer jugando corría en tus veredas,
ahora parto triste, buscando quimera.
Polvo y cenizas de la tarde en ruinas,
y un clamor desde la llanura ambarina.
Las estrellas saben del amor perdido,
el humo dibuja su nombre escondido.
Adiós pueblito, un tren se marcha llorando
su lágrima gris por la que sigo amando.
No encuentro consuelo en ninguna parte,
voy muriendo triste como la tarde.
Lejano pueblito colmado de verdes
te dejo un milagro para que lo encuentres
si pide algún día volverme a mirar
que alguien le diga que dejé un jamás.
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