Golfo de San Matías
Un soplo interminable,
caliente, sobre la bravura marina.
Áspera la tierra
sedienta atestigua el beso
de dos lunas celestes
que han de servirle de nube.
La recta del acantilado
espera altiva, mansa y fiel
ante la inquieta lengua del mar.
ES, Las Grutas, Enero 2011.