Se durmieron los cuentos y las princesas,
No hay príncipes escondidos, ni reinas desiertas
ni víctimas de fatales hechizos
El invierno, con astucia desacostumbrada,
se robó unos días al calendario
cuando todos nos descuidamos,
despertaste y los relojes estaban detenidos
en la hora precisa de tu desamor.