Marchas
Por las venas abiertas de mi tierra
que sangraron cipayos y extranjeros
brotan hoy, eternos, nuestros ancestros
rubíes emisarios de los sueños.
Entre cerros, los mares y las garras
soy un suspiro de la pachamama
no eres dueño ni de tus esperanzas
no perdono a la cruz ni a las espadas.
Marchamos hacia un futuro posible
saldando injusticias del presente
sacudo en la penumbra los recuerdos,
te invito a pelear por nuestra gente.
No rendimos los brazos ante el miedo
ni queremos disfraces de europeos
no entregamos hermanos a los buitres
su saliva venenosa no bebemos.
Aunque quieras quebrarnos el camino
con estrellas y franjas coloradas,
más temibles que inglesas extorsiones
son mis heridas no cicatrizadas.
Disculpe que nunca nos entendemos
usted será siempre un colonizado
una geografía no es la patria,
lo aprendí junto a mi pueblo marchando.
Hoy enciendo un candil entre las dagas
que cortaron treinta mil esperanzas
hoy me sumo a las manos arrugadas
cavando por una nueva alborada.
Mil banderas y flores colorean
secuestradas y grises primaveras
marcha el pueblo sediento de justicia
a la fuente nacida en las trincheras.
Codo a codo levantarán los sueños
abatiendo paredes del engaño;
no le niegues, cipayo, a este pueblo
su derecho a pedir por lo robado.
Mas temprano que tarde esa alborada
ilumina la historia reencontrada,
con tu cuerpo sentado en el estrado
y la cabeza ardiendo entre sus llamas.