El negro, la miraba desde el otro lado, con ojos grandes, vidriosos, luego rojos, luego húmedos, luego llorosos. y con el dolor de quien mata sin querer.
Entonces fue cuando un vaqueano sudoroso, venía puteando por el camino, puteando por perder una vaca, entendió el negro catanga, quien se le cruzo de pronto en medio del camino, como si fuera obra del destino, y el tipo que le pregunta su vio alguna vaca allá en la otra punta, del camino que lleva recorrido, y el negro muy sorprendido, que el viejo no se inmutara y pregunte como si nada teniéndolo al él en frente, respondió con una gran sonrisa, esta al otro lado del puente.
Bien, dijo el paisano, y se alejo sin problemas, y el negro depurando penas, porque el viejo no se había muerto ”- no será que no estoy endiablao y esto solo pasa del otro lao” pensaba el negro contento y fue a dar con el pueblo que nunca habia conocido, por estar bajo castigo por ser negro oloriento… será que si ahora miento, mato a quien quiero y lo digo y ese será su castigo por haberme condenado, y el negro casi sin querer pudo controlar su poder y fue matando de a poco al que no le gustaba… al alemán que mandaba y a todos sus seguidores, a todos los locos amores, a todas las margaritas, a todos los que tenian guita y todas las que empezaban con M porque
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