Hay circunstancias y momentos en la vida que separan a los amantes. Contra toda lógica, contra toda esencia y sentido de la vida, la vida misma complota para separar a los amantes. Y al momento de partir el dolor se hace poema.
Carta
Las cálidas aguas de un tenue abrazo,
un soplo de almíbar a mis lánguidas letras de descarga.
Y tú. Un impulso de hamaca.
Se barren los desecados espectros
que deambulan perdidos en penumbras siniestras.
Y se van, y amanece. Y tú.
Yo observo de mañana a ocaso,
de ocaso a alba, de semana en semana,
eternamente puedo observarte.
Y no quiero tocar tanto delirio inmaculado, ni respiro
ante el temor de que cualquier cosa que haga
desbarranque tanto arte, tanta gaviota en diáfano vuelo a la libertad,
tanta primavera onírica que aletarga
el bravío futuro encabritado
y moldea las ostentosas salientes de los sueños imposibles.
Un ángel se mece en tus pestañas,
un vigía iracundo alimentado por tu belleza.
Un centinela del orden cósmico
esclavo de tus preciosos ojos,
cuidándote de los estruendos de envidia de los cielos.
Y se estremece la luna, enmudeció la noche y, quieta,
ve como el tiempo, el pobre, viejo y cruel tiempo,
estupefacto, se ha detenido por ti.
Qué endebles son los muros de los lamentos
cuando avanzan los ríos de las silentes
y laboriosas tejedoras de anhelos y sueños y amores.
Qué poderosas aguas pueden liquidar las razones,
dar de beber a tantos duendes sedientos
y donde se echan a navegar presurosos veleros de deseos.
Exploradores de tus profundidades se esfuman en ellas
y te reencuentran tibia, bella
y sorprenden un tesoro de quimeras
naciendo en el cenit de las vidas.
Y esos aromas que trasudan los artificios de la noche
llevan la ley de tu cuerpo,
y la leo de enero a enero,
la aprendo de memoria, la recito en mi ensueño
con plegarias que grito al viento
para que se encargue de llevarlas a la orilla de tu pelo.
Y en el ahogo de tu mirada profunda
planeo la huida de las almas, la fusión de las flores
y apresar las pocas horas que restan para estar contigo.
Ya arderá esta distancia por verse sola y agónica,
ya reclamará que vuelva, con jazmines y coplas,
que vuelva sola, despeinada, la inmortal esperanza.
Reclamará urgente regreso del fénix
y que esta magia certera que ajusticia penas y regala milagros
nos una en esta débil realidad.
Será que te he vuelto mi universo,
será que las teorías sucumben,
será que las fuerzas que sostienen tanta inmediatez
no son nada más que la misma magia que nos unió.
Bastará que los cielos lloren, para recordarte triste y bella.
Bastará que la luna reine, para coronar mi ensueño con tu risa monárquica.
Bastará que el sol cante desde el alba,
para danzar con tu recuerdo las melodías que nos conmueven,
bastará que se apague el día para regalarte cada una de las estrellas que asomen.
Bastará perder cada día para recordar que se acerca, como una alborada,
el día en que te veré de nuevo.
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