19 de diciembre de 2011

Estocadas


¡Oh jesús!
dijo un poeta
y una lágrima fría
en el centro
de un enero
cortó con su filo
el diamante del futuro.

Así caen los cuerpos
de los poetas,
lánguidamente
sobre una muerte cristalina.

Asépticos de carne y martillos
solo sudor,
humo y humedad
y estocadas de claridad
en la gordura de las sombras.

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