24 de julio de 2011


hay certezas que me abruman,
me paralizan,
me vomitan fuera de la realidad,
del escenario.
Hoy me desperté con sus frías manos en mi garganta

¿Y ahora qué?¿Seguir como si nada estuviese pasando?
¿Acabar con todo?
¿Cuántas letras construyen una decisión?
Se lo que es mirarla a los ojos
y saber que todos perdemos antes de empezar.
Y voy con sus agrias manos apretando
mi cada vez mas fino aliento.
Yo se mirarla a los ojos
pero no se nombrarla a los ojos.
Su mirada quema muy adentro
pero es un ardor del hielo.
Su nube plomiza martillando los días,
agotándolos,
me enseñan como vivir,
que es saber como morir.
Pero yo soy yo, a veces,
y cuando vi el súmmum de la cordura
el mandala, el paraíso alcanzado en el centro,
dentro,
abrazado a mi salvación
en una pequeña habitación.
Allí, todo tuvo que haberse detenido
allí, allá...

Pero uno nunca decide,
y todo es cuesta abajo.

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