24 de julio de 2011
Letras y palabras
Cuando era chico quería ser muchas cosas. Mi mamá siempre cuenta que yo insistía con ser albañil. Será por haber visto a algún familiar o algún conocido trabajando de albañil, será que observaba que eran quienes construían todo a mi alrededor. Pero siempre, desde chico, desde los 2 o 3 años, he tenido esa fascinación por las palabras. Y `albañil` es una palabra que pudo haber disparado tantas cosas en mi cabeza. Esa mezcla de colores que se fusionan para construirla pudieron haber estallado salpicándome de ellos. Y esa capacidad que tiene las palabras, ser un sonido dibujado en una garganta que pone en orden las complejas señales de un proceso que se moldearon sentimientos y experiencia de una persona y ésta intenta encontrar la complicidad de otro, para que no queden encarceladas en un cuerpo. Y ellas, las palabras, con su capacidad de tomar forma y sentido en otro y generar una respuesta programada, espontánea, educada, reflexiva, instintiva... La palabra fecundando ideas, la palabra transformadora, la palabra definitiva, constructora, la que limita nuestra personalidad. La que nos define como ser. La palabra y las letras que forman su ser. Y por eso, hoy aunque no sea albañil, siempre mi deseo es construir, con palabras.
Suscribirse a:
Comentarios de la entrada (Atom)
No hay comentarios.:
Publicar un comentario