Alzo mi puñal afilado
por la ira y labrado
por el viento amargo
de la iniquidad.
Ya tengo otro dueño
Ya me cansé de ti.
Es mi cómplice y mi aire,
el que levanta
el barro caliente
de este cuerpo oxidado,
de manos ardidas
y cansadas de plegarias,
Mis brazos ya no te sirven
mis ganas ya no dan más,
mi lengua respira voces
que claman por dignidad.
No puedo ser otra cosa
más que mi canto cambiado
a bramido de libertad
y las armas que me diste

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