Un te frente al espejo
en esta tarde encendida,
tus pies descalzos,
tibios
sobre las nubes de la
habitación
danzan, siguen un libreto
secreto entre las rutinas,
los planetas y las
noches.
Te miro desde la cama
te miro perpetuamente,
con la tristeza
custodiando mis versos,
con la pasión
azucarando la vida.
Mientras revuelves la
taza
mientras se enfrían
los recuerdos
Se atizan allá
lejos
tímidamente las
estrellas
quizá invitadas a tu
danza
Y me dices que ya es
hora,
fugacidad es de lo que estamos hechos,
Me dices, mi estrella fugaz,
Que ya es hora.
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