19 de febrero de 2014

Niña Luna


 (de Antología “Poemas Inolvidables”, editado por Latin Heritage Foundation)

Entre las flores gastadas
baila la niña rosada,
furiosa caricia el viento
que baja de la montaña.
La niña escucha el poema
que un arcángel le relata,
y cae rendida luego
cuando un verso la remata.
Los rumores de la aurora
callaron esa mañana,
se congelaron los ríos
con soplos de la montaña.
La noche se la ha llevado,
adormecida y helada.
La niña ya se ha perdido
por un sendero de plata,
del cielo diáfano brota
aquella canción dorada,
que alienta y acaricia
mi alma teñida de escarcha.
La luna vela por ella,
la luna redonda y blanca,
y cuando ella se descuida
desciende un río escarlata.
-Que el cielo sangre de odio
por si la luna se marcha,
luna, luna, luna, luna,
¡Qué bella estás, qué lejana!
Cuando una noche tan blanca
te escondas tras la montaña,
trae a mi niña de nuevo,
para poder abrazarla.
Promete! Dama del cielo

¡que tu promesa es sagrada!

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