¿Qué
más salvar en esta fuga
irremediable,
que los colores
en las esperas de tu
llegada?
¿Qué más guardar
en lo más profundo del
alma,
que la eternidad
de tus pestañas,
tus ojos brillando
y tus pasos
dando latidos a este
corazón?
Tu rescate,
tu espesa y lenta caricia
un día de angustia,
tu luz en el páramo
de las miserias humanas;
tu voz,
tu piel, tu alma
en esta hoguera incesante
en la que ardemos,
tu abrazo en la penumbra
que me rescata para
mostrarme vivo.
Recojo poemas insurrectos
de tus labios,
la verdad más pura
de tus manos,
la llovizna suave
de tu cuerpo sobre el
mío,
la única paz
en tu apacible y tibio
refugio
bajo el camino
estrellado.
Amor,
átame fuerte al tiempo
que mi alma hecha pedazos
mi quimera ardida y
trizada
mi lágrima inútil,
mi espanto atragantado,
mi espasmo supremo
los ahogo
en tu unidad.
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