23 de julio de 2012

Munich -


Munich I
Ciudad de Cerveza
Rathaus - Marienplatz - München
August Lewald, un escritor viajero, describió los olores característicos de distintas ciudades. Curiosa labor tenia el señor este que poco importa ahora saber quien fue sino para decir que fue él quien dijo que Munich olía a Lúpulo. La ciudad tiene una larga tradición cervecera y la misma está basada en una vieja ordenanza de 1487, del duque Albrecht IV a quien se le antojó establecer, decreto mediante, los requerimientos básicos de la cerveza y que dieron forma a la ley de pureza del siglo XX. El duque decretó que la cerveza solo debe tener lúpulo, cebada y agua. El señorito quería evitar así, llevarse una sorpresa en algún bacanal pletórico de jolgorio y tener alguna urgencia, emergencia y/o indisposición ante una negligencia del cervecero. Hizo allí también una distinción entre cerveza fermentación alta, tales como cerveza de trigo, en el que la levadura flota en la superficie y las cervezas fermentadas de abajo, tales como cerveza rubia (lager, del alemán almacenamiento), en el que se hunde en el fondo del fermentador.
Mas allá de esto, Munich se convirtió en la ciudad de la cerveza cuando se pasó de la elaboración de escala comercial a una escala industrial. Un segundo muro de la ciudad nació entonces: grandes fábricas de cerveza rodearon la ciudad a partir de 1860.  Hoy se consumen en Munich 265 litros de cerveza per cápita por año. Bastante, pero destaco que no es el lugar de mayor consumo de cerveza, record que tiene un hermoso país vecino que tiene aun una más hermosa capital con unas muy hermosas mujeres.
Weissbier und Bratwurst mit pommes

Hofbrauhaus

Parte de la tradición cervecera la constituye la famosa Hofbrauhaus. La más famosa casa de cerveza y la empresa que maneja el negocio de la cerveza en Bavaria, junto a un par de cervecerías más. Actualmente en esta cervecería bávara se puede apreciar esa costumbre tan alemana de no parar de beber cerveza a lo bávaro, con una hermosa jarrita de un litro (hay que tener fuerza en los brazos, diría mi hermano, para no pasar vergüenza con tremendas jarras) sobre las reposadas mesas de madera y bancos compartidos, mientras suena una orquesta con las cuadradas musiquillas alemanas que parecen todas iguales y reparten el elixir camareras en Drindls (el bastante sexy vestido típico), sean estas unas blondas teutonas o asiáticas. Si, es la Hofbrauhaus globalizada. En la época que Hitler comenzaba sus arengas allí ante cientos de atentos, brillantes y rubios ojos empapados de alcohol y locura, probablemente las camareras eran puramente arias. Pero esa es otra historia, y pasada, afortunadamente.
Hofbrauhaus
Sin duda, la cervecería Hofbräuhaus es uno de los ambientes imperdibles de la ciudad. Pero hay que decir que hay un momento en que la ciudad vuelve cada año a la época en que olía a lúpulo. Ocurre en Wiesnwirte en Octubre.
Historia de la festividad        
            
Corrían los pestilentes años 1800 (no se si fue la peste, el terremoto  o un incendio, algo catastrófico habrá ocurrido, siempre es asi, en cualquier ciudad europea) cuando organizaron en Munich una carrera de caballos (no se porque no se les ocurrió algo mejor) para celebrar la boda del príncipe de Bavaria, Ludwig y Therese von Sachsen-Hildburghauseng. La misma se realizó un hermoso día peronista, el 17 de octubre y no se hizo en Marienplatz –centro de la ciudad- sino en en las afueras de la ciudad.  El rey denomino entonces al lugar con el nombre de Theresiens Wiese, por razones obvias.
Allí, el luego rey de Bavaria, Ludwig, puso un enorme monumento en 1850. La estatua era la más grande en bronce desde la antigüedad, lo que lo llevó a jactarse de ello comparándose con Nerón. La fiesta de la cerveza, llevada a cabo en Octubre, conocida mundialmente como Oktoberfest, recuerda, no el día de la lealtad peronista como muchos creen, sino esta cálida historia alemana del rey Ludwig I. Aunque a la mayoría nos interese la cerveza y lo demás nos importe un bledo.


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