2 de febrero de 2011

Otra vez te veo

Otra vez te veo

marchitada a un costado

de la fuente de lamentos

a la que agrisada te acercas

a salpicarte de dolor.

¡Cuánto cuesta

suicidar un deseo!

Mejor vivir al

latido del engaño.

Te invito a besar

la aridez de mi misterio,

y dejas al amante traidor

treparse a tu cama

y te vas sin decir adiós

y no me voy sin dejar dolor.

Las ventanas, la casa,

el techo susurrarán

un nombre

y abajo los gritos de la humedad,

te arrojarán a tus manos suplicantes.


No hay comentarios.: