
Entre tu aliento y el mío,
solo habló el amor
y sus misterios.
En los veleros que se llevó la tarde
echaron a andar silencios.
Tus labios,
urgentes creadores que
tallan siluetas en el aire
y besos que me arropan
en el frío de la barbarie.
El mundo se diluye en tus ojos,
germen y destino de mis instintos.
Un aguacero celeste
se desnuda sobre el alma,
éxtasis que atesoran tus pupilas,
deliro, y se que nunca terminaré de abrazarte,
con besos, con palabras, con letras,
con silencios, con lágrimas,
con sueños, con preguntas,
con caricias y locuras.
..
Cuando languidezco,
como sombra herida
al atardecer
tus brazos me sostienen
y me recuestan en la lenta noche;
hay que sumergir el alma
en la soporífera oscuridad
y enlazado a tus sueños
van los míos a la eternidad.
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