26 de septiembre de 2010

elemental


Impune y salvajemente
la miel del instinto mandaba
regando feraces licores,
rendida mente asaltada.
Inflamados de deseo,
derrumbada compostura
una húmeda codicia
desterrando la cordura.
Las caretas inventadas
que apresan la realidad
libremente se caían
en subyugada libertad.
Alta guardiana vigila
indicándole el camino,
perfumes en flor eleva
hacia el oro del destino.
Sangrando va la inocencia,
serena víctima acabada,
besando las costas filosas
de la cama desbordada.

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