Dónde y cuándo los encontraré
muchachos, dónde nos ha llevado la vida
las horas pasan muchachos
acá solo, melancólico, solo me entiende Ismael.
Respiro recuerdos; risas y bondades
del pasado se acercan a mi
recordándome, la calle Muñiz,
las expectativas, los exámenes, las ansiedades.
Cada día se me escapaba o yo huía
añoro la vida de aquel universitario,
huraño, tibio y tantas veces desganado
que era feliz y no lo sabía.
La cantidad de detalles, huérfanos de sucesos,
que me invaden cotidianamente,
superan “(agotan) las aritméticas”
son minúsculos momentos que rebosan de sentimientos.
Admirábamos a Silvio, Funes,
Filloy, y algún loco profesor
Como está nuestra universidad, amigos?
como esta ese lugar que tanto añoro
que tanto, tanto me ignora,
pero yo nunca abandono.
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